Propuesta Andragogíca de Malcom Knowles
Andragogía, andragogos y sus aportaciones Fue en el año
1833 cuando Alexander Kapp utilizó por primera vez el
término de Andragogía, al describir la práctica educativa utilizada por Platón
con sus discípulos jóvenes y adultos, aproximadamente en 1920, Eugen Rosenback retomó el concepto al referirse a elementos
curriculares propios de la educación para adultos; corresponde a Eduard
Lindeman generar conceptos de la educación para adultos y en la formación del
pensamiento de la educación informal. Fue el primer norteamericano en utilizar
el término de andragogía en dos de sus escritos.
La denominación del
padre de la Andragogía fue otorgado al norteamericano Malcolm
Shepherd Knowles (1913-1997) por los aportes realizados
y ser punta de lanza en el área andragógica, Knowles (2006) dijo que la
andragogía “…es un conjunto de principios fundamentales sobre
el aprendizaje de adultos que se aplica a todas las situaciones de tal
aprendizaje” e hizo una aclaración, “la
andragogía está orientada hacia la educación para adultos […] no del
aprendizaje de adultos”.
Así como la Pedagogía
atiende el qué educar y siendo la Andragogía el símil para la educación entre
adultos, entonces también abarcaría lo mismo. Knowles (2006), mencionó que
entendiendo que el niño y el adulto aprenden de diferente manera, entonces, la
Pedagogía para los niños y la Andragogía para los adultos y así como no pueden
existir procesos andragógicos para niños, tampoco debiesen existir procesos
pedagógicos para los adultos. La diferencia principal entre ambas ciencias es
que la Pedagogía hay un proceso de enseñanza y por lo tanto, la educación es
guiada, en cambio en la Andragogía no es así. Para Lindeman citado por Knowles
(2006), “la educación de adultos es un proceso por el cual los alumnos cobran
conciencia de sus experiencias más importantes.
El reconocimiento de la
importancia nos lleva a la evaluación. Los significados a la experiencia cuando
sabemos lo que sucede y qué importancia tiene ese suceso en nuestra
personalidad.
Asimismo, el propio Lindeman enunció supuestos clave sobre los aprendices adultos:
El Adulto, definido por la RAE (2018) como “dicho de un ser vivo que ha llegado a la plenitud de crecimiento o desarrollo” , para Knowles (2006) existen cuatro definiciones viables de adulto:
El modelo andragógico
holístico de tres niveles propuesto por Knowles (2006) está compuesto de la
siguiente manera:
a) Metas y propósitos de aprendizajes.
Knowles consideró que existe una interrelación entre el individuo, la
institución y sociedad a la que pertenece. En pocas palabras, todo lo que una
persona consiga en su desarrollo se beneficiará tanto su institución como su
sociedad compartiendo recíprocamente los logros.
b)
Diferencias situacionales e
individuales. Knowles consideró que la historia de vida del ser humano,
especialmente el adulto, son diferentes y que en lo particular tiene sus
propias diferencias tanto en experiencias de vida y laborales, en conocimientos
y capacidades, ritmos y estilos de aprendizaje.
c)
Principios fundamentales del aprendizaje
de los adultos. Los seis principios andragógicos que aparecen al centro de la
figura 1, se describen a continuación:
I.
El aprendiz necesita saber por qué tiene
que aprender algo antes de someterse al proceso de aprendizaje. Como el adulto
es partícipe de su formación, él debe identificar claramente la necesidad de su
aprendizaje, sabiendo sus metas podrá aprovechar la formación para allegarse de
conocimientos que le permitan potencializar su desempeño.
II.
El auto concepto. En la andragogía, el
adulto por ser una persona con un grado de madurez tal que le permite saber que
en él mismo está la responsabilidad de su crecimiento y de su vida, al dar el
primer paso al decidirse participar en un proceso de aprendizaje.
III.
El papel de la experiencia de los
participantes. Aprovechamiento del capital humano, los participantes traen un
cúmulo de conocimientos generales (de su vida, de su o sus grados académicos,
de cursos previos y de otras tantas fuentes de información), así como las
experiencias acumuladas por el tiempo y eventos vividos.
IV.
Disposición de aprender del
participante. Los contenidos temáticos desarrollados en el curso deberán ser
significativos al participante adulto para que los relacione con su vida o
algún rol de ella, asimismo, todas las actividades a realizar (tareas) estén
estructuradas de tal manera que permitan pasar de una etapa de desarrollo a
otra.
V.
Orientación hacia el aprendizaje. Es
conveniente considerar dos cosas:
a. que
el curso esté planteado para obtener conocimientos, destrezas, valores y
actitudes de una manera más eficaz al presentárselo en un contexto de
aplicación a las situaciones de la vida real y
b. que
el tiempo sea el apropiado en la formación y no se llegue al extremo de mantenerlo
sentado varias horas.
VI.
Motivación para aprender. Es la
generación del desplazamiento de una actitud hacia otra distinta, la fuente de
la motivación viene del individuo mismo y para algunos puedes ser: dinero,
poder, autoridad o los tres; para otros puede ser: éxito, voluntad, valor y
disfrute.
Referencias:
·
Adam, F. (1987). Andragogía y Educación
Universitaria. Caracas: Federación Interamericana de Educación de Adultos.
·
Adam, F. (1977). Andragogía. Caracas:
Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez.
·
Alcalá, A. (2010). Andragogía. Caracas:
Universidad Nacional Abierta.
·
Castillo, F (2015). Didaxia universitaria.
México: Universidad Regional del Sureste.
·
Castillo, F. (2014). Andragogía. Procesos
formativos entre adultos. México: Carteles Editores.
·
Castro, M. (1990). La Conformación de un Modelo
de Desarrollo Curricular con Base en los Principios de la Ciencia Andragógica.
Ponencia. Caracas: Universidad Nacional Abierta.




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