Psicología
en la educación
La
psicología de la educación es una rama de la psicología y de la pedagogía que trata científicamente de
los procesos de enseñanza aprendizaje, así como de los problemas que pueden
presentarse en este contexto.
·
La psicología
de la educación es aquella disciplina que trata del estudio del sujeto que
aprende.
·
Del
proceso de aprendizaje. del proceso de aprendizaje.
·
De
las estrategias instruccionales necesarias para que se lleve a cabo dicho proceso.
La huella original dejada por el padre de esta
disciplina es más que tangible. El empirismo trazó toda una posición en torno a
lo que era el aprendizaje que fue tomado por los conductistas al punto de que
se llega a pensar como Locke, que la mente es una “pizarra en blanco”. Junto
con Berkeley y Hume, influenciaron la psicología al punto de construir toda una
postura de orientación mecanicista en lo que respecta al aprendizaje. Esa
visión todavía es mantenida en forma incólume por muchos psicólogos, incapaces
de asir una manera distinta de abordar el objeto de estudio de la psicología.
Curiosamente, porque es difícil expresarlo de otra manera, para los
conductistas la psicología es la ciencia que estudia la conducta, por
consiguiente, estudia lo medible, lo cuantificable y aquello que en ratas de
laboratorio pueda ser extrapolado al hombre. Consideramos que esta posición es
muy pobre por cuanto deja por fuera el estudio de lo que se ha denominado
“mente”. Por otra parte, existe una visión filosófica muy contraria que es
tomada por otras corrientes de psicólogos. Esta visión tiene sus máximos
exponentes en hombres de la talla de Rousseau y Kant.
La
influencia de Rousseau en la psicología es determinante. Para este genio
francés, el hombre nace “bueno”. O dicho de otra forma, es bueno por
naturaleza. Es la sociedad la que transgrede esta bondad natural del hombre.
Esta visión de que ya existen elementos determinantes en la estructura psíquica
humana va a influir en muchas posturas de los psicólogos humanistas en relación
con la percepción que han de tener de la psiquis. Los aportes de Kant, en los
que destaca el planteamiento de que se nace con conceptos que no requieren
aprenderse, como los de espacio y tiempo, por ejemplo; han sido determinantes a
la hora en que la hija de la Filosofía, llamada psicología, haya reclamado su
independencia. La criatura nace escindida entre dos visiones filosóficas que
condicionan un paralelismo perfecto sin potenciales puntos de encuentro. Por un
lado, los que rechazan la posibilidad de que el hombre nazca con elementos de
lo que podrían ser considerados inherentes a su bagaje cognoscitivo, expresado
como lo señala Locke en la metáfora de la Tabula rasa. Por otra parte, la
postura de que ya existe un bagaje de elementos que el hombre trae consigo
desde que nace. O para decirlo en términos coloquiales, en algunos aspectos ya
nace aprendido.
Esta doble forma de asumir el hecho psicológico está implícita en su nacimiento. Dos visiones irreconciliables para tratar de explicar los mismos fenómenos marcan a la psicología. Por otro lado, el afán de que se le dé la categoría de “científico” a toda aproximación para tratar de entender el fenómeno psicológico, en ocasiones no pareciera conllevar el deseo de dilucidar la “verdad” sino hacerse de la razón ante los ojos de la comunidad científica, independientemente de toda la potencial mengua que ello conlleve, ya que la psicología queda limitada a… Curiosamente vale mencionar que probablemente sea el humanismo, de todas las ramas de la psicología, precisamente la más criticada por su carácter “a-científico” y “oscuro”; la corriente con mayor número de publicaciones escritas, particularmente libros, así como la que ha desarrollado un mayor número de técnicas de abordaje práctico con fines terapéuticos. Extraño y aparente contrasentido. Por otra parte están los trabajos de S. Freud, tan cuestionados y precedidos con conclusiones similares por filósofos de la talla de F. Nietzsche. Los psicoanalistas alegan y luchan porque se les reconozca como “científicos”, basados sobre todo en el hecho de que Freud utilizó toda un “metodología” para llegar a sus conclusiones, pero a la vista está que esta “metodología” o método utilizado por el padre del psicoanálisis se encuentra muy distante de lo que entendemos por método científico.
El
estudio de autores como J. Piaget y L. Vygotsky, constituye parte esencial de
lo que el educador ha de asumir como las potenciales modificaciones del ser
humano en lo que respecta a su desarrollo y la forma como aprende.
La posibilidad de entender al
hombre desde su dimensión evolutiva, le ha
de permitir a todo educador saber cuáles conocimientos son inherentes a ser
difundidos, dependiendo de la edad cronológica del individuo y sus condiciones
socio-culturales. Este es un claro ejemplo de la dimensión práctica de muchos
de los aportes de la psicología en la educación. Es apasionante entender los
alcances de esta necesidad, pero también es necesario conocer otros de sus
campos de acción. De manera inexorable, el docente se planta frente a la
realidad psicológica del individuo o del grupo, que en muchas ocasiones puede
adquirir un carácter psicopatológico. El estudio de herramientas que
proporciona la psicología es un recurso que le puede permitir al docente hacer
detección temprana de elementos disfuncionales individuales o colectivos que
potencialmente pueden ser corregidos.
El
diagnosticar algún tipo de deformación del comportamiento en los alumnos,
permite al docente su correcta canalización a personas especializadas en el
abordaje de casos, como serían los orientadores escolares, los psicólogos, los
psiquiatras generales, los psiquiatras infanto-juveniles o los psiquiatras de
familia. Todo esto es motivo para que la vinculación del docente con los
estudios de psicología sea de primordial relevancia. Para Del Grosso (2000), el
psicólogo escolar puede ayudar y prevenir muchas de las dificultades y retrasos
del aprendizaje, que son debidos a los métodos de enseñanza, limitaciones
ambientales, tensiones emocionales y otros factores que pueden convertirse en
fuente de frustraciones para docentes, alumnos y sus familiares. Por lo
regular, el psicólogo escolar trabaja en equipo con el maestro y la familia,
pues muchos de los problemas de los niños en edad escolar están asociados a una
actitud y manejo inadecuados de los adultos a las reacciones emocionales de los
niños, lo que puede ocasionarles perturbaciones emocionales y retraso en el
aprendizaje. Esto implica un amplio espectro de actividades que a veces nuestro
medio escolar no ha sabido ni apreciar ni aprovechar, pues frecuentemente, la
tarea del psicólogo escolar ha sido limitada simplemente a la aplicación de
pruebas de inteligencia con fines selectivos o eliminatorios. Un campo afín a
la psicología escolar, es la psicología educativa, que se ocupa de aspectos
educativos como la dinámica del salón de clases, formación de los profesores,
problemas de administración escolar, estilos de enseñanza, y las variables que
facilitan o dificultan el aprendizaje.
En
particular, autores como Coll (2010) han destacado que la psicología de la
educación, consta de diferentes dimensiones: a saber, una dimensión teórica o
explicativa, la proyectiva o tecnológica, y una dimensión práctica.
La
psicología, por una parte, se ha encargado del estudio del ser humano en todas
sus dimensiones, profundizando en temas como su desarrollo, los procesos de
aprendizaje en contextos escolarizados y no escolarizados, y sobre el impacto
de los sistemas complejos de influencias educativas sobre el comportamiento
humano, entre otros. Asimismo, ha aportado a la educación desde el conocimiento
plasmado en sus diferentes teorías sobre cómo aprende el ser humano, sobre las
variables que interfieren en el proceso de aprendizaje escolarizado y no
escolarizado; y ha generado conocimientos sobre el desarrollo a lo largo de
todo el ciclo vital, sobre la familia como factor determinante del desarrollo
socioafectivo, así como, en general, sobre las interacciones del niño, el adolescente
y el joven en los más significativos contextos de su desarrollo: el contexto
familiar y comunitario, la escuela y los diversos grupos donde se entreteje el
desarrollo de la personalidad. En general, se puede afirmar que la psicología
ha aportado la comprensión de la relación entre el desarrollo psicológico, el
aprendizaje y la educación.
Bibliografía:
Bibliografía
Presti,
A. P. ( octubre-diciembre, 2007). Psicología en educación: una visión
contemporánea. Educere, vol. 11, núm. 39 , pp. 623-628.
Barrero, E. (2012). Del discurso encantador a la praxis liberadora. Psicología de la liberación. Aportes para la construcción de una psicología desde el Sur. Bogotá, Colombia: Ediciones Cátedra Libre
Cornejo, W. (2009a).
Resiliencia: Investigación y estrategias de intervención psicosocial
educativa en niños de Ica. Escrito presentado en XIV Congreso Nacional y IV
Congreso Internacional de Psicología. Chiclayo: Colegio de Psicólogos del
Perú, 15 a 17 julio


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